Cultura y Tradición
Semana Dorada: la economía detrás del Día Nacional de China
El 1 de octubre de cada año se conmemora el establecimiento de la República Popular China por parte de Mao Zedong el 1 de octubre de 1949. En 2025, cuando el Día Nacional coincidió con el Festival del Medio Otoño, el feriado se extendió durante ocho días y registró alrededor de 888 millones de viajes turísticos domésticos, 123 millones más que durante la festividad del año anterior. El gasto turístico interno alcanzó 809.006 mil millones de yuanes, lo que equivale a 120 mil millones de dólares.
Ese fenómeno de movilidad masiva es lo que en China se conoce popularmente como la «Semana Dorada».
Desde el año 1999, el gobierno chino decidió establecer un feriado nacional de 7 días, del 1 al 7 de octubre de cada año, lo que popularmente se conoce como la «Semana Dorada». Dicha semana da un periodo continuo de descanso a los trabajadores y fomenta los recorridos familiares, el turismo y el consumo. Jornada establecida tras la victoria del Partido Comunista de China (PCCh) en la Guerra Civil que tuvo lugar entre 1927 y 1950. Con el tiempo, esta fecha se ha convertido en uno de los momentos más importantes del calendario económico y social del país.
La magnitud de la Semana Dorada no puede explicarse solamente por la existencia de días libres. Detrás de este movimiento interno están varias décadas de expansión económica, aumento de los ingresos disponibles, urbanización y expansión de la infraestructura de transporte. En el discurso oficial del gobierno chino, estas transformaciones suelen asociarse con la búsqueda de un desarrollo de alta calidad —高质量发展—, concepto que pone énfasis no solamente en cuánto crece la economía, sino también en que dicho progreso mejore las condiciones de vida de la población. La posibilidad de que cientos de millones de viajes se realicen en pocos días depende también de una infraestructura capaz de absorber esa movilidad.
Durante la Semana Dorada, estaciones ferroviarias, aeropuertos y carreteras experimentan algunos de los mayores flujos de pasajeros del año. Solo el 2 de octubre del año pasado, los ferrocarriles de China transportaron más de 23 millones de pasajeros. El sistema ferroviario chino pone a disposición de la población más de 2,000 trenes adicionales durante este período.
Yingjie Zhang (张樱杰), profesora de mandarín del Instituto Confucio y originaria del sur de China, identifica precisamente este cambio cuando recuerda la manera en que se han transformado sus propios viajes.
En los últimos años he notado que es mucho más fácil viajar a lugares más lejanos dentro de China. La combinación del metro y el tren de alta velocidad hace que los desplazamientos sean mucho más cómodos y rápidos. Por eso, ahora es posible visitar otras ciudades o incluso otras provincias durante unos pocos días sin que el viaje resulte tan complicado.
Esta capacidad logística refleja un rasgo central de la transformación económica china: la inversión sostenida en infraestructura no solo facilita la producción y el comercio, sino que modifica también la vida cotidiana de la población. Viajar por ocio, visitar familiares o pasar varios días en otra provincia requiere tiempo disponible, ingreso suficiente y redes de transporte accesibles.
En esta semana, las formas de viajar son tan diversas como el propio territorio chino. En Beijing, miles de visitantes recorren la Ciudad Prohibida, la Gran Muralla y los museos de la capital; Xi'an atrae a quienes buscan acercarse a la historia imperial y al patrimonio de la antigua Chang'an; mientras Chengdu combina su reconocida gastronomía de Sichuan con casas de té, pandas y una cultura urbana asociada a un ritmo de vida más relajado. Chongqing se ha convertido en otro de los grandes destinos del turismo urbano, particularmente entre los jóvenes, mientras Hangzhou continúa atrayendo visitantes alrededor del Lago del Oeste y Shanghái combina museos, gastronomía, entretenimiento, arquitectura y grandes eventos.
Más allá de los grandes destinos, las vacaciones también ofrecen distintas formas de acercarse a la historia y las celebraciones nacionales. Zhang recuerda especialmente una ocasión en la que acudió a la Plaza Wuyi (五一广场) a las cinco de la madrugada para presenciar una ceremonia de izamiento de la bandera: "aunque tuve que levantarme muy temprano, fue una experiencia muy especial y todavía la recuerdo", relata.
Su experiencia muestra que el Día Nacional no se limita al turismo. El asueto combina conmemoración, ocio, cultura y vida familiar de formas diferentes según cada persona.
Para las ciudades, la Semana Dorada suele representar uno de los períodos de mayor actividad para hoteles, restaurantes, comercios, museos, servicios de transporte y espacios culturales. Pero reducirla exclusivamente a su capacidad de generar consumo no permite comprender del todo su importancia.
Para muchas personas, estos días representan una de las pocas oportunidades del año para regresar a sus lugares de origen. El tamaño del territorio chino y las migraciones internas vinculadas al trabajo hacen que numerosas familias vivan separadas durante largos períodos.
Zhang señala que esta dimensión familiar resulta fundamental para comprender cómo se viven las vacaciones:
Muchas personas trabajan lejos de sus hogares y aprovechan estos días para regresar a casa y pasar tiempo con sus seres queridos. Durante estos días, las personas pueden viajar con sus familiares o amigos para conocer diferentes partes de China, o simplemente quedarse en casa para descansar, dormir bien, disfrutar tranquilamente de cada comida o cuidar de sus plantas.
Su descripción ofrece una imagen muy distinta a la de estaciones abarrotadas y grandes atracciones turísticas. Para algunas personas, las vacaciones significan recorrer el país; para otras, significan sencillamente tener tiempo: "no importa cómo decidan pasar las vacaciones; lo importante es tener la oportunidad de recuperar energías, desconectarse de la rutina laboral y relajarse tanto física como mentalmente", añade Zhang.
Para quien observa China desde el exterior, las imágenes de trenes llenos, monumentos abarrotados y familias viajando durante el Día Nacional pueden parecer simplemente parte de una enorme temporada vacacional.
Detrás de ellas, sin embargo, existe una transformación mucho más amplia. La Semana Dorada refleja el crecimiento del turismo interno, la expansión del consumo, el desarrollo de una infraestructura de escala continental y cambios en la forma en que millones de personas utilizan su tiempo libre.
Por ello, el Día Nacional permite no solo recordar el nacimiento de la República Popular China. La Semana Dorada también ofrece una pequeña ventana para observar cómo las transformaciones económicas de las últimas décadas han cambiado la manera en que parte de la sociedad china viaja, descansa y disfruta de su propio país.
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